23/08/2007


La guerrilla colombiana en la encrucijada


Las multitudinarias manifestaciones convocadas por el gobierno, a propósito de la muerte de los once diputados del Valle del Cauca secuestrados por las FARC, se unificaron en la condena contra la guerrilla colombiana y sus métodos de acción. A pesar de que el Polo Democrático Alternativo respaldó las movilizaciones levantando la consigna de Acuerdo Humanitario, éstas fueron aprovechadas políticamente por el gobierno como un respaldo a su plan de Seguridad Democrática. Este hecho ha puesto de nuevo al orden del día la discusión sobre la legitimidad de las organizaciones insurgentes. A lo que queda de la guerrilla colombiana, o mejor, a los miles de luchadores y activistas revolucionarios integrados a ella en las FARC y ELN, se les está acabando el tiempo para una redefinición absoluta de su estrategia política e ideológica: se convierte en agente y colaboradora de la burguesía, o en una organización para la lucha con métodos obreros revolucionarios.


El conjunto de factores nacionales que dieron razón a su existencia como fenómeno político y social, que ante algunos sectores justificaron su lucha armada contra un régimen reaccionario y sanguinario, que les permitieron contar con amplia simpatía entre sectores del movimiento obrero y sindical y que les dieron base de apoyo social en amplias zonas campesinas han evolucionado drásticamente en los últimos años, reduciendo el espacio para su accionar.
No se trata, en modo alguno, de que el régimen se haya democratizado. Para mostrarlo están los miles de muertos y desaparecidos a manos de los grupos paramilitares, que siempre hemos señalado como un puntal del régimen. El régimen, con la Constitución del 91, perfeccionó su ropaje y enmascaró su definición reaccionaria y sanguinaria con tutelas, derechos de petición, Defensorías del Pueblo, etc., etc., mientras dejó durante años el trabajo sucio de eliminación física de los opositores o luchadores sociales a las bandas paramilitares o a grupos de las propias Fuerzas Armadas.
Tampoco se trata de que se hayan realizado en el país amplias reformas económicas y sociales, modificando sustancialmente el nivel de miseria y explotación a que son sometidos millones de trabajadores y campesinos pobres. Por el contrario, los niveles de desempleo siguen altísimos, el sub-empleo es la norma y la miseria se enseñorea en campos y ciudades mientras unos pocos supermillonarios nadan en el lujo y el derroche disfrutando de jugosas ganancias con el sudor de millones de explotados y oprimidos.


Colombia cambió

Pero algunos cambios bastante significativos se han consolidado en las últimas tres décadas, algunos de los cuales ya se venían desarrollando desde tiempo atrás. En primer lugar, el país es dominantemente, sin discusión de ningún tipo, urbano. El viejo país de 1960 a 1970 ya no existe más. Los grandes hechos de la vida política y social se definen ahora totalmente en las ciudades y por las masas urbanas. Este sólo hecho significa un cierre de espacio trascendental, en el largo y mediano plazo, para la guerrilla. Las formas guerrilleras campesinas han estado históricamente ligadas a grandes luchas por la liberación nacional –en la cual incluso sectores sociales urbanos “desplazan” al campo sus efectivos para el desarrollo de tales luchas– o a grandes revoluciones que tengan como consigna inicial y central la lucha por la tierra y su distribución entre el campesinado.
La dirección guerrillera, en todas sus variantes, tanto las que durante este proceso se entregaron políticamente a la burguesía (M-19, EPL, sectores del ELN, etc.) como las que aún mantienen sus organizaciones armadas, no levanta un programa revolucionario y de movilización para las masas urbanas, que plantee las consignas que respondan realmente a sus necesidades más profundas de salario, alimentación, vivienda, salud y educación. Levantar tales consignas llevaría, indefectiblemente, a avanzar en un programa político de choque contra la burguesía y el imperialismo, planteándose la expropiación de todos los grandes medios de producción, incluida la tierra para su distribución entre el campesinado o su explotación colectiva; es decir, un programa realmente socialista. Esas direcciones abandonaron la mención al socialismo hace ya años.


Los partidos políticos

En el nivel político en el país se produjo, muy lentamente, una recomposición de fuerzas y partidos en la cual, en medio de la crisis profunda de los dos grandes partidos tradicionales de la burguesía (Liberal y Conservador) surgieron expresiones que representan típicamente a la pequeña burguesía de las grandes ciudades y a franjas de trabajadores que ideológicamente se sienten representados por ella. Tal es el caso actual del Polo Democrático Alternativo. Algunos dirigentes políticos de la burguesía han incluso “ayudado” al desarrollo y consolidación de estas opciones, viendo en ellas, a largo plazo, un factor de estabilidad y equilibrio. Papel destacado en este proceso juegan las direcciones guerrilleras que negociaron su desmovilización y desarme con los gobiernos de Betancur, Barco o Gaviria.
El accionar de estas nuevas expresiones políticas ha estado ligado, desde su nacimiento y cada vez más profundamente, a un acuerdo y colaboración política con sectores de la burguesía. Todos ellos son defensores del “Estado Social de Derecho”, concepto tras el cual esconden en últimas la defensa del Estado burgués colombiano, con su régimen de propiedad privada y explotación capitalista. Se han convertido en buenos administradores de los negocios de la burguesía, garantes excelentes de las inversiones de las multinacionales y personajes destacados en el debate parlamentario; destacándose también en su papel de freno de la lucha y la movilización de los explotados y oprimidos.


Los renegados

El anterior factor, —como dice el refrán popular, “no hay cuña que más apriete que la del mismo palo”— se expresa constantemente en toda la discusión sobre las acciones de la guerrilla. Los anteriores guerrilleros y todos aquellos que durante años miraron a la guerrilla con simpatía y hoy políticamente reniegan u ocultan su pasado, son ahora utilizados a diario por los grandes medios de comunicación para denunciar las acciones de la guerrilla, para rechazar sus tácticas y para llamar a la movilización “contra todo tipo de violencia”. En medio de toda la campaña burguesa que intenta presentar el accionar guerrillero y el de los paramilitares como hechos de características similares, la dirección ex-guerrillera (léase M19, EPL, sectores del ELN) ha terminado cumpliendo un papel político e ideológico nefasto a favor de la burguesía y el imperialismo.


La encrucijada

Todo este conjunto de modificaciones en el campo nacional, que sólo enunciamos sin desarrollar profundamente, unidos a los cambios en el terreno internacional y a los métodos ajenos a la lucha obrera y popular que ha privilegiado la propia guerrilla (que analizaremos en próxima entrega), la están colocando, no tanto en el callejón sin salida del aniquilamiento militar –como afirma prepotentemente el gobierno de turno de Uribe Vélez–, sino en la encrucijada de entregarse políticamente en una negociación a éste o a un próximo gobierno burgués u optar por continuar su lucha histórica con nuevos métodos y estrategias políticas e ideológicas.

Luis Garcia

12/07/2007

COLOMBIA

"LAS AGUILAS NEGRAS"


Las señales habían sido dadas por el mismo Alva-raco Uribe Vélez. Pero no las tomamos en cuenta, realmente. Desde cuando comenzaron las denuncias de la ‘reactivación’ de los grupos narco-paramilitares –que nunca se han desactivado-, desde cuando el mismo avalador de los sainetes de los Ralitos anunció los ‘nuevos’ narco-paramilitares, desde ese momento se había firmado la sentencia de muerte de los retenidos o prisioneros de guerra en poder de las FARC. La decisión estaba tomada desde el inicio del gobierno de Alva-raco Uribélez –nunca ha querido el Canje de prisioneros- y cuando las denuncias nacionales e internacionales mencionaban que los narco-paramilitares seguían delinquiendo desde los corralitos de Ralitos –al igual que lo siguen haciendo ahora desde las ‘cárceles’-, Álvaro Uribe Vélez en un lapsus linguis le echó la culpa a ‘las águilas negras’. Después de eso, les dio la orden a los comandantes de las fuerzas militares de perseguir a ‘las águilas negras’ y en ellas recayó la culpa de los últimos asesinatos cometidos por las fuerzas militares-narcoparamilitares. Se curaba así en salud si algo fallaba porque podría decir “pero si yo soy el ha dado la orden de combatir las ‘águilas negras’”! Igual a como le hace el quite a su responsabilidad en el asesinato de los 3.600 colombianos ejecutados por los narco-paramilitares durante la farsa de los sainetes de los Ralitos. Igual a como le hace el quite a su responsabilidad en el asesinato ‘fuera de combate’ de 11.282 colombianos por parte de las fuerzas militares-narcoparamilitares!
Para recordarLas unidades contraguerrilla atacaban a la guerrilla, pero las ‘águilas negras’ tienen como objetivo los miembros del Secretariado de las FARC y los prisioneros o retenidos en poder de las FARC. Uribe Vélez creó las ‘águilas negras’. Ahora todo está claro, como el agua. El gobierno de Álvaro Uribe Vélez creó un grupo de mercenarios (narco-paramilitares y extranjeros) y militares en servicio activo, dirigidos por ‘asesores militares’ estadounidenses, para adelantar operaciones de ‘rescate’ de los prisioneros de guerra en poder de las FARC. Su uniforme es negro, o camuflado, dotados de diferentes clases de armas y diferentes calibres, y cuenta con francotiradores en sus filas. Su misión: adentrarse en territorio ‘enemigo’, sobrevivir por su cuenta y realizar operaciones para ‘matar algún miembro del Secretariado de las FARC’ y/o el ‘rescate’ de los prisioneros en poder de las FARC. ¿Por qué ‘águilas negras’? Es un ‘homenaje’ que Álvaro Uribe Vélez les hace a los militares gringos que participan en la dirección de sus operaciones. Porque ‘el águila’ es el símbolo del imperio estadounidense. En cambio el símbolo en Colombia es ‘el cóndor’. Y ¿por qué ‘negras’? Ah, ahí pela el cobre del racismo uribiano, como lo han pelado con la cuestión de los ‘gays’, o como lo pelaron con las ‘camisas negras’ en las manifestaciones por el Acuerdo Humanitario o Canje. Uribe Vélez crea los grupos ‘especializados’ –‘las águilas negras’- como una nueva estrategia de guerra. Ya lo había dicho ‘el aguacate’ J.M. Santos cuando se posesionó como ministrito de guerra. Su objetivo era ‘matar’ algún miembro del Secretariado Nacional de las FARC. Claro, ellos piensan que las ‘águilas negras’ son una carta eficaz en la guerra, como han sido en otras latitudes. Pero con lo que no cuentan es con que los miembros del Secretariado de las FARC no son ‘unas peras en dulce’, es decir, no son tan güe… para ponerse visibles para que los asesinen. El cuento con las ‘águilas negras´es un reciclaje de estrategias viejas. Según me dice un experto en el tema, esos son grupos superespecializados, 12 ´0 15, que practican la ‘supervivencia’ y su objetivo es atacar ciertos objetivos, algo así como los grupos especializados de contraguerrilla, pero el objetivo de las ‘águilas’ son los miembros del Secretariado Nacional de las FARC y los retenidos o prisioneros de guerra en poder de las FARC. Ataca el grupo, como en el caso de los diputados, o atacan con ‘francotiradores’. Cuando el grupo de águilas’ ataca van arrasando todo, le disparan a todo lo que se mueva, o a todo lo viviente que haya en su campo de acción. No van a ‘rescatar’, van a arrasar lo que encuentren. Lo que hace un ‘francotirador’ es asesinar de uno o dos balazos al ‘blanco’ y permanece camuflado, escondido, en la selva. Pero esos ‘chachos’ sólo se ven en las ‘películas’ de Hollywood, porque para salir de la selva 30, 40 días, sin más recurso que estar comiendo insectos o arañas no lo resiste cualquiera, máxime si los persigue una fuerza guerrillera que conoce el terreno como la palma de su mano y tiene control sobre ese territorio. El fracaso del FBI. Las ‘águilas negras’ reemplazan a los agentes del FBI introducidos en territorio controlado por las FARC después de la captura de los tres militares espías estadounidenses. La misión de los FBI era adelantar labores de ‘inteligencia’ para planificar el golpe para el rescate de los tres gringos. La realidad ha demostrado que los ‘super’ agentes del FBI fracasaron y por ello el gobierno de Estados Unidos y su lacayo, el narco-paramilitar Alva-raco Uribélez, echan mano del ‘Plan B’ del ‘rescate’, es decir, sacan a la luz la labor de las ‘águilas negras’.
Para recordarIntercambio ya o renuncia!Intercambio ya o renuncia!Intercambio ya o renuncia!Intercambio ya o renuncia!Intercambio ya o renuncia!Intercambio ya o renuncia! La realidad real de la necesidad del Intercambio o Canje de prisioneros de guerra. Álvaro Uribe Vélez ha echado mano de todos los ‘planes’, maniobras, etc, que le han diseñado los gringos y los militares colombianos, y lo que ha cosechado es un rotundo fracaso. No ha podido rescatar con vida ninguno de los prisioneros de guerra en poder de las FARC y por el contrario lo que ha cosechado es tener en su haber la muerte de Gilberto Echeverri y el gobernador de Antioquia, y el de los 11 diputados del Valle. Los casos fortuitos de ‘Chambacú’ Araújo y el pinchao Pinchao son producto de casualidades y se convierten en la excepción, porque la regla es el asesinato de los retenidos o prisioneros. Sea que mueran por el fuego cruzado o asesinados por los que adelantan el ‘operativo de rescate’. De paso quiero decir que los 10 días de lavado cerebral a que fue sometido Pinchao por José Obdulio Gaviria –primo de Pablo Escobar Gaviria- y las siguientes declaraciones de que ‘las FARC habían ordenado asesinar los prisioneros en caso de un rescate’ no eran más que una evidencia de que la Casa de Nariño sabía las actividades que estaban adelantando las ‘águilas negras’. Estas declaraciones no eran más que la preparación mediática para las ‘operaciones de rescate militar’ que ya estaban adelantándose por orden de Alva-raco Uribélez y la cúpula militar, con la participación de los agentes gringos. El Intercambio, Acuerdo Humanitario o Canje de Prisioneros de Guerra –como quieran llamarlo- se ha convertido en un deseo imperioso del pueblo colombiano, que ansía la Paz por encima de cualquier otra necesidad. Por ello se han movilizado, por ello lo han exigido a la administración de Álva-raco Uribélez, como un paso previo hacia la búsqueda de la salida política al conflicto interno que vivimos los colombianos por cuenta de una oligarquía cipaya que adelanta los planes de guerra del imperio y recibe como recompensa las migajas del ponqué y patadas en el trasero a cada rato. Ante la terquedad de Alva-raco Uribélez al pueblo no le queda otro remedio que seguir luchando, combinando creadoramente todas las formas de luchas de masas, sin desdeñar ninguna, y en ese proceso ir desenmascarando a los que baja la máscara de ser ‘izquierdistas’ o ‘exguerrilleros’, atentan contra el proceso de unidad que el pueblo colombiano está adelantando.

Dominico Nadal/ANNCOL

15/06/2007


COLOMBIA
LA CRISIS QUE VIVE EL PAÍS SOLO LA PUEDE RESOLVER EL PUEBLO


La oligarquía y la clase política dicen que el país no resiste conocer toda la verdad sobre la guerra sucia y la penetración del narcoparamilitarismo en las instituciones del Estado.
El jefe narcoparamilitar Salvador Mancuso acaba de reconocer que por su identidad con el pensamiento de Álvaro Uribe Vélez, votaron por él para que fuera Presidente de la República.
Por algunas investigaciones el país conoce que en el 2002 los narcoparamilitares eligieron 28 senadores; en el 2003 eligieron 285 alcaldes, 6 gobernadores y más de 3.500 concejales; en el 2006, alcanzaron 31 senadores. Estos puestos de representación los obtuvieron mediante trampas: mensajeros con tarjetones marcados a boca de urnas, compra de votos, pactos secretos, asesinatos, secuestro e imposición de candidatos únicos, entre otros métodos criminales.
En los últimos 50 años los muertos por la violencia son al rededor de 500.000 más de 11.000 desaparecidos, 4 millones de desplazados. En los últimos 20 años han sido asesinados cerca de 4.000 sindicalistas y destruida la mayoría de las organizaciones sindicales del país.
La responsable de esta crisis humanitaria y social es la oligarquía colombiana quien en todos los tiempos ha recurrido a la violencia para eliminar cualquier expresión popular que ponga en riesgo o afecte sus intereses. Para mantener el poder ha recurriendo históricamente a la guerra sucia y al terrorismo de Estado. Para esta clase en el poder “el plomo renta mejor que el verbo”.
La guerra interna de mitad del siglo pasado, conocida como “la violencia liberal-conservadora” en la que murieron más de 200 mil colombianos, quedó en la impunidad mediante pactos entre las élites gobernantes, nadie respondió por los crímenes atroces y el despojo de la tierra de los campesinos asesinados y desplazados.
Lo más dañino a una sociedad civilizada es la impunidad del delito. Cuando el crimen permanece impune, la venganza toma el lugar de la justicia; parte de las familias y los compañeros de las víctimas, que no pueden soportar la presencia en las calles de los criminales, se encargan de hacer la justicia con su propia mano. Además la impunidad es caldo de cultivo para asesinos que no tienen el menor respeto por la vida, los derechos ajenos y los sentimientos de los demás, que no tienen sensibilidad ante el dolor, como es el caso de los narcoparamilitares y sus agenciadotes ocultos y protegidos por el Estado.
No se puede permitir que en esta ocasión queden en la impunidad los crímenes atroces y de lesa humanidad. Es necesario por lo tanto que se conozca toda la verdad de la guerra sucia en los últimos 30 años y la alianza de la oligarquía y la clase política con el narcoparamilitarismo, que haya verdad justicia y reparación para las víctimas.
No hay reconciliación posible si no se tiene en cuenta a las víctimas y a sus familiares, si se le da la espalda a su dolor y al despojo de que fueron objeto. Porque las víctimas nos recuerdan que lo que para sus victimarios es seguridad, para ellas es dolor, ruptura de su dignidad, muerte, miseria y desplazamiento.
No hay tampoco credibilidad en las instituciones del Estado en medio de la descomposición ética y moral del país y la corrupción campea en el sistema electoral, en el Congreso y los otros órganos del poder. El escándalo de la parapolítica evidencia la crisis institucional en que está el Estado burgués. Colombia tiene una gangrena, y como decía Bolívar: “Las gangrenas políticas no se curan con paliativos”.
La crisis se agudiza con la exclusión económica y social de los trabajadores y la creciente pauperización de la clase media.
Colombia que tiene una población cercana a los 43 millones de personas, ocupa un indecoroso puesto dentro de los países con mayor índice de pobreza. Cerca de 30 millones de colombianos viven bajo el límite de pobreza, 11 millones bajo el de indigencia. Más de tres millones de niños en edad escolar no pueden ir a la escuela. En lo que tiene que ver con el derecho de nuestros ciudadanos al trabajo digno, hay cifras que hablan de 3.1 millones de desempleados, 4.5 millones de trabajadores en el subempleo, 6.906.000 trabajadores informales, 5.481.000 trabajadores reciben ingresos inadecuados y 10.8% de desempleo en el área rural.
El país avanza hacia el despeñadero empujado por las políticas anti populares y neoliberales de la oligarquía y el imperialismo.
La solución a la actual crisis la tiene el pueblo y las mejores armas de éste son la unidad y los principios, su conciencia y organización. La salida de esta oscura noche implica la refundación de la Nación sobre nuevas bases, donde esté al centro el interés del pueblo, la democracia y la defensa de la soberanía.
Si nos unimos los revolucionarios, los demócratas, los patriotas, junto al pueblo, la oligarquía no resistirá en el poder. El tiempo y la voluntad que nos restan para avanzar en la unidad, seguirán siendo aprovechados por la oligarquía y sus lacayos para recomponerse.
Todos quienes hoy evitan la unidad de los revolucionarios y el pueblo, son contrarios al interés de éste. La oligarquía desde el inicio de la república traicionó a Bolívar para hacer del poder su privilegio y arrodillarse al imperio.
En la fuerza de la unidad de todos los revolucionarios y demócratas está la garantía que se conozca toda la verdad sobre la guerra sucia y el terrorismo de Estado y la penetración del narcoparamilitarismo en éste y que la salida a la crisis que vivimos sea a favor del pueblo, para que el país cambie. La insurgencia tiene que buscar la unidad dentro de la diversidad, fundirse con el pueblo, sin hegemonismo ni vanguardismo.

20/03/2007

CONTRA LA IMPUNIDAD EN COLOMBIA


Esta es una animacion hecha por amnistia internacional usa, sobre el proceso de negociacion con la AUC en colombia,vale la pena darle un vistazo;dale un click en el recuadro vacio, este es el hipervinculo para observarla.
pd: gracias Carolina por el dato....NiKo

MANIF CONTRA LA OCUPACION Y LA GUERRA

Bruselas

El dia de ayer,domingo 18 de marzo ,se realiso en bruselas y en diferentes ciudades del mundo,una serie de concentraciones y manifetaciones ,como un acto simbolico para decir NO A LA GUERRA,y conmemorando asi los cuatro años que han transcurrido desde el inicio de la ocupacion en iraq.
Para darnos una pequeña idea de los costos que ha dejado dicha invacion,he recurrido al famoso informe”paying the price:the mouthing costs of the iraq war”,elaborado por el institute for policy studies and foreign policy del reino unido,y estos son los resultados:

-han muerto mas de 1.000 soldados de la coalicion invasora
-mas de 5000 han sido heridos
-han muerto tambien mas de 100 trabajadores civiles y cooperantes,y agregando tambien la muerte de mas 30 periodistas.

Como concecuencia de la invacion y ocupacion de iraq,han muerto mas de 6000 soldados e insuergentes iraquies.
Las estimaciones entre civiles muertos oscilan entre 12.000 y 37.000 segun las fuentes. La mitad de esta cifra de fallesimientos se ha producido por explociones y bombardeos tras la declaracion oficial del fin de la invacion. El numero de civiles heridos supera ampliamente los 50.000.
Despues de leer estas escandalosas cifras,y que en realidad pueden ser mucho mayores,entendemos claramente que los 151,1 miles de millones de dolares que el congreso americano aprovo para el financiamiento de esta guerra , tienen como claro ojetivo,no la democracia ni la paz,si no la triplificacion de este capital,atravez de una total apropiacion del mercado de produccion y comercializacion de los hidrocarburos iraquies;pues para el gobierno Bush todas estas inutiles muertes hacen parte simplemente de una fria estrategia economica.

pd: a causa de problemas tecnicos con el servidor,lastimosamente no puedo colgar las fotos que hice durante la manifestacion,pero ya saldran en estos dias.